En Madrid, siempre hay un espacio verde a menos de 15 minutos a pie. Desde el Parque del Retiro, inscrito en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, hasta la amplia Casa de Campo, la capital de España’ presume de tener tal cantidad de espacios verdes que hace honor al “apodo de «la ciudad de los parques”». Los mejores parques de Madrid tienen algo para todos los gustos: algunos invitan a relajarse y a disfrutar de un momento de paz y tranquilidad, mientras que otros le sumergen de lleno en la aventura–(a veces literalmente, si se sube a una de las atracciones de montaña rusa).
Muchos de los parques más emblemáticos de Madrid ’tienen orígenes reales, ya que en su día estaban reservados para el disfrute de la realeza. Hoy en día, son de uso público y sirven de pulmón verde, tanto para madrileñosñ como para visitantes de la ciudad.
Si busca el lugar ideal para hacer un pícnic, para admirar fuentes centenarias, o quiere salir a correr la mejor ruta durante su estancia, los espacios verdes que tiene Madrid’ aúnan naturaleza, historia y ocio en un entorno de gran belleza.
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Ruth Franco es miembro del equipo de comercio electrónico regional, afincado en Madrid’ y le llevará en un recorrido-relámpago por los espacios verdes de Madrid. Ruth conoce la ciudad como la palma de su mano y comparte generosamente sus espacios verdes favoritos, entre los que se incluyen preciosos rincones menos conocidos que son un bálsamo de tranquilidad lejos de las multitudes.
Parque famoso de Madrid: Parque del Retiro
El Retiro es sin lugar a dudas el parque más famoso de la ciudad’. Sus 15 000 árboles extienden sus ramas para proporcionar sombra a quienes vienen a hacer un pícnic o a pasar el día. Este frecuentado rincón verde es famoso por sus variadas atracciones y por su céntrica ubicación, cercana al Real Jardín Botánico de Madrid y a una serie de hoteles de alta gama, entre los que se encuentran los hoteles NH Madrid Atocha, NH Madrid Nacional y NH Collection Madrid Paseo del Prado.
El mejor momento para visitar el Parque del Retiro es por la mañana, para dar un tranquilo paseo matutino, o a última hora de la tarde, cuando el parque cobra vida con artistas callejeros y familias. Este lugar —inscrito en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y con una extensión de 350 acres— ofrece diferentes recorridos según la época del año, pero el lago del Estanque Grande siempre es un buen punto de partida para descubrirlo en cualquier estación. Alquile una barca de remos o dé un tranquilo paseo en barca para admirar el imponente monumento a Alfonso XII mientras intenta imaginar las simuladas batallas navales que se representaban aquí en el siglo XVII para entretener a la realeza.
Si busca un magnífico escenario para sus fotos y desea visitar las exposiciones temporales, acérquese al Palacio de Cristal, un lugar que parece sacado de un cuento de hadas. Construido en 1887 como invernadero para la Exposición General de Filipinas, constituye un hito importante de la historia de Madrid que refleja los estilos arquitectónicos predominantes de la época.
¿Le apasiona la floricultura? Pues deténgase a oler las 4000 rosas que hay en larosaleda del parque. Y qué decir de la famosavida nocturna’de Madrid en el Parque Florida, un restaurante con espectáculos de cabaret, situado dentro del parque.
Desde Egipto con amor: Templo de Debod
Aparte de sus famosos parques clásicos, Madrid ofrece agradables sorpresas, como el Templo de Debod: un templo egipcio auténtico de 2200 años de antigüedad que se desmontó piedra a piedra, se transportó y se volvió a construir en el Parque de la Montaña, en pleno centro de Madrid entre1970–1972.
Este antiguo templo nubio se construyó originariamente en Egipto a principios del siglo II a. de C., y fue donado a España por el Gobierno egipcio como muestra de agradecimiento por su participación en la campaña internacional, destinada a reubicar 22 monumentos para así permitir la construcción de la presa de Asuán en el Nilo.
Cuando el templo se trasladó a Madrid, el equipo dirigido por la UNESCO mantuvo su orientación este-oeste, respetando su alineación con el Sol, tal y como se hacía en el antiguo Egipto. Este respeto de la precisión histórica ha otorgado el valor añadido al templo de servir de lugar predilecto para sacar fabulosas fotos. Al atardecer, las tonalidades doradas de la puesta de sol iluminan los muros del templo’, recubiertos de jeroglíficos, y tiñen intensamente su reflejo en el estanque.
Fines de semana para darse un capricho: El Capricho
Uno de los secretos mejor guardados ’de Madrid, El Capricho es un jardín romántico del siglo XVIII (o mejor dicho, un mosaico de jardines de estilo francés, inglés e italiano) colmado de esculturas, laberintos y recónditos rincones. Al contrario que el Retiro, rara vez —por no decir nunca— se llena de gente, a pesar de que solo abre los fines de semana, lo que lo convierte en el lugar perfecto para una escapada tranquila por la tarde, o un paseo matutino.
Construido en 1784 por orden de los duques de Osuna, el Parque del Capricho fue diseñado como un homenaje a la naturaleza y como escenario despampanante al mismo tiempo para la –intensa vida social de la duquesa’. Ya que en él se celebraban sofisticadas fiestas, elegantes bailes y fastuosas cenas. Frecuentado por artistas, intelectuales y toreros, pronto se convirtió en foco de cultura y tendencias, que ofrecía una visión fascinante del opulento mundo de la nobleza española.
El parque está salpicado de caprichosos y «llamativos elementos», concebidos por el renombrado arquitecto francés Jean Baptiste Mulot para sorprender y deleitar a los visitantes más exigentes. De todos los detalles, quizá el que más sorprenda a la sensibilidad actual sea la casa– del ’ermitaño, una reliquia de una moda excéntrica que en su día cautivó a Europa.
En la Inglaterra del siglo XVIII, las estatuas decorativas de ermitaños eran el símbolo de estatus por excelencia. Terratenientes adinerados pagaban a guardianes para que vivieran aislados en sus fincas, y se alojaran en cuevas artificiales o cabañas rústicas durante un máximo de siete años, encarnando así el misterio del sabio solitario en la naturaleza. En El Capricho, fray Arsenio fue el primer ermitaño; más tarde le sucedió fray Eusebio, hasta que finalmente el puesto lo ocupó un autómata.
Salir a correr y la cultura: El Parque Madrid Río
El Parque Madrid íRo es una reciente aportación a los barrios del sur de Madrid. Se extiende a lo largo del río Manzanares y ofrece a los madrileñosñ uno de los mejores espacios urbanos modernos de la ciudad. Sin duda, es otro de los mejores parques de Madrid, perfecto para ir a correr, patinar, hacer monopatín y pícnics.
Un magnífico y ejemplar proyecto de sostenibilidad urbana bien ejecutado: la ribera del río, que antes estaba separada del barrio por una ruidosa autopista, es ahora un espacio comunitario lleno de vida para disfrute de los residentes.
Si se aloja en el cercano hotel NH Madrid Ribera del Manzanares, es casi seguro que el parque se convertirá en su gimnasio al aire libre favorito, con senderos para correr y rincones tranquilos para practicar yoga. Ruth también recomienda el cercano Parque de Las Vistillas como lugar alternativo para relajarse o hacer ejercicio.
Madrid íR o también tiene una faceta cultural, ya que se encuentra junto a la excelente Cineteca de Madrid y al centro de arte contemporáneo Matadero Madrid, ubicado en un antiguo matadero. Además, en su encantador restaurante, situado en una sala de calderas reformada, se sirve comida casera y saludable con un toque gourmet. La cercana plaza Río 2 es uno de los lugares predilectos de madrileños y madrileñas que quieran ir de compras y picar algo después.
A lo largo de todo el año, pero especialmente durante las fiestas de San Isidro en mayo, cuando la gente del lugar acude a él, ataviados con sus trajes tradicionales de «chulapos», el Parque Madrid Río se llena aún más de lo habitual, con conciertos y actos culturales gratuitos donde cobran protagonismo los puestos de comida locales.
Jardines del Palacio Real (Jardines de Sabatini)
Situados junto al Palacio Real–, son uno de los lugares– turísticos más populares de Madrid’. Los elegantes Jardines de Sabatini ofrecen un remanso de paz con setos cuidadosamente podados, fuentes, esculturas yunas vistas impresionantes de la ciudad y del palacio desde un mirador privilegiado.
Los jardines resultan especialmente impresionantes al atardecer, por ello son un lugar muy popular para contemplar la puesta de sol. Los aficionados a la fotografía disfrutarán de lo lindo fotografiando los estanques de los jardines’, en los que se refleja el Palacio Real. Quienes no se dejen seducir por la magia de la fotografía pueden simplemente pasear por los jardines, admirar las fuentes y las estatuas o relajarse en un banco.
Restauración en el parque: Jardines del Campo del Moro
Si desea disfrutar de unas vistas majestuosas de la ’fachada occidentalç del Palacio Real, vaya a los cuidados Jardines del Campo del Moro,– uno de los mejores parques de Madrid.
Son un remanso de paz situado cerca del hotel NH Madrid Ribera del Manzanares y de la estación Prí ncipe Pío, este parque de 20 hectáreas alberga 70 variedades de árboles centenarios con acogedores rincones a la sombra donde hacer un pícnic, sumergirse en la lectura de una novela o echarse una siesta.
Tras la grandiosidad de las fuentes de las Conchas y de los Tritones, el modesto estanque de patos y pavos reales, bien escondido en el paisaje, asoma como un idílico y sencillo lugar. Ruth recomienda recuperar energías en el restaurante La Terraza del Campo del Moro , de reciente apertura y situado en los jardines, para tomar un aperitivo o un tentempié con unas vistas panorámicas despejadas.
Una escapada para’ artistas: El jardín del Museo Sorolla
Un oasis oculto, el jardín del Museo Sorolla fue diseñado por Joaquín Sorolla, uno de los pintores más famosos de España’, conocido como «el impresionista’ español» por su estilo lleno de vida y luminoso, y por su uso de pinceladas y colores atrevidos y expresivos. El pequeño pero encantador jardín que rodea el museo tiene fuentes, azulejos, una exuberante vegetación, y algunos visitantes perciben una cierta inspiración del famoso complejo palaciego de la Alhambra, construido por los reyes moriscos en Granada.
Para adentrarse en la visión artística de Sorolla’, únase a una visita guiada que recorre la obra’ y la vida familiar de este célebre artista del siglo XX.
Senderismo en Madrid: Parque del Pardo
Para hacer una escapada a la naturaleza, no hay nada mejor que ’el Parque del Pardo, al que se puede llegar fácilmente desde Madrid en transporte público. El parque goza de un bosque de encinas, que es uno de los mejor conservados de Europa, de un terreno irregular y de vistas al río Manzanares, así como de una buena combinación de senderos fáciles y de rutas más exigentes, además del Palacio Real del Pardo, famoso por sus exquisitos tapices de Goya .
Es ’ideal para los entusiastas de las actividades al aire libre–, tanto para quienes salen a pasear de vez en cuando, como para los excursionistas– experimentados, que deseen explorar la belleza natural de Madrid’. Elija entre rutas circulares, senderos lineales y caminos a lo largo del río Manzanares–, algunos muy populares para correr y hacer BTT, y otros ideales para explorar los alrededores. Los aficionados a la observación de aves están de suerte, porque el parque, concretamente la zona del Monte del Pardo, está catalogada como «Zona de protección especial de aves».
Diversión desenfrenada: Parque de la Casa de Campo
El Parque de la Casa de Campo es el más grande y famoso de Madrid, además de tener un gran atractivo para las familias que acuden a él para disfrutar de un parque de atracciones de 20 hectáreas de un zoo y de un teleférico con vistas panorámicas de la ciudad. Con una extensión de más de 1700 hectáreas, también es’ perfecto para practicar ciclismo, senderismo y dar paseos en barca. Visítelo por la mañana, para recorrer plácidamente los tranquilos senderos sin apenas compañía, o por la tarde para disfrutar de las atracciones pensadas para toda la familia.
Dado el tamaño del recinto’, para recorrer la Casa de Campo a fondo, necesitará’ al menos un día, o incluso dos. Si solo desea dar un paseo por el parque o hacer una visita breve, con dos o tres horas debería ser suficiente. Pero si quiere conocer alguna parte del parque en concreto, considere la posibilidad de realizar visitas guiadas, como recorridos en bicicleta o en Segway.
Aunque nunca se ’haya considerado una persona de “naturaleza urbana”, Madrid puede hacerle cambiar de opinión. Con espacios verdes diseñados y concebidos para la comunidad, tan pronto puede verse dando de comer a los patos en Campo del Moro, como –sorprenderse–, contemplando con cierta envidia la casa del ermitaño en El Capricho, cuando su viaje llegue a su fin.
Si tiene pensado visitar la capital española durante varios días, eche un vistazo a «Lo más destacado por ver en Madrid» para descubrir los principales lugares de interés de la ciudad, aparte de los parques y los espacios verdes.